“…Respira junto al otoño, con el paso del tiempo…”

Vísperas de cambio estacional. El espiral de la vida da una vuelta más, ascendiendo y ampliando su radio.

Estos días, hace quizás unos 10 aproximadamente, se hizo presente con mucha claridad la llegada del otoño. ¿Cómo? ¿No es el 21 de marzo? Bueno…en realidad, no.

Como todo proceso de este espiral, se dan transiciones, nada es de un día para otro. Y esas transiciones tienen un periodo en que van haciéndose sentir, manifestándose, poco en poco, y que podemos sentir de una u otra manera, en tanto y cuanto estemos abiertos a la conexión propia de reconocernos parte de un organismo viviente más grande: en este caso, Gaia, La Tierra.

Dentro del mar cósmico vamos transitando ciclos, y uno de ellos en relación al centro de nuestro sistema solar, es el que tiene que ver con el paso de las estaciones.

Entonces, ¿cómo es esto de que el otoño ya llego? Efectivamente, en la naturaleza, si observamos fina y enfocadamente, podemos identificar rápidamente la llegada de una u otra estación, gracias a las señales que dan las plantas y los animales. A groso modo, podría decirse que unos 20 días antes del equinoccio o solsticio, estamos ya en la nueva estación.

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Shiso empezando a florecer

En mi caso particular, lo puedo ver en las indicaciones que me traen las hortalizas. Plantas que van dando paso a su proceso de muerte y disolución (cucurbitáceas en general, en especial Cucúrbita Máxima, que le abre la puerta al Oídio y poco en poco empieza a fenecer, dando así lugar a nuevos cultivos de temporada otoño-invierno), otras que empieza a mostrar sus flores (el Shiso dando luz a sus capullos florales), algunas que merman su productividad considerablemente, dando picos súbitos y luego muchos días hasta la próxima cosecha (viniendo de cosechas cada 2 días, a cosechas cada 6 días, en el caso de las Solanáceas como las berenjenas y los tomates diversos). En fin, muchas señales que hacen ver claramente el advenimiento de otro ciclo, otro proceso, otra dinámica de trabajo, otro movimiento de los elementos…y en el cuerpo, ¡también se siente!

Súbitamente, desde el reconocimiento del inicio del otoño (marcado por una seguidilla de días bastante frescos aun entre días calurosos, clara señal de la transición estacional) entré en un proceso gripal completamente inusual en mi. Realmente, soy una persona sana,  que jamás enferma, y que cuando hay algún atisbo de descenso del sistema inmunológico, una lectura dinámica de los demás procesos que estoy viviendo que puedan estar influyendo, con la identificación y precisión de que es exactamente lo que dio lugar a la bajada de las defensas, da lugar a un inmediato fortalecimiento y recesión de los síntomas.
En definitiva, somos seres integrales, todo está interconectado: Nuestro cuerpo físico, nuestro cuerpo emocional, nuestro cuerpo mental y nuestro cuerpo espiritual. Autoobservandonos, podemos transformar instantáneamente aquello que nos afecta y nos hace vivir una experiencia de enfermedad.

Así es como me encuentro hace 2 días en un plan de reposo total (bueno, tampoco tanto, estando solo algunas tareas mínimas –cosechar, regar, preparar conservas- requieren atención). Mejor dicho, una entrega al descanso.
Permitirme descansar profundamente, y mientras tanto, hacer ese proceso de leer los distintos procesos recientes que también influyen en que se haya dado esta experiencia. Tampoco es cuestión de enroscarse…después de todo, un estado gripal es tan solo eso y entregándose al proceso, dejando que fluya como el rio, eventualmente llega al mar y todo listo para continuar. Cierto es que al no enfermar jamás, tener media línea de fiebre me tiene en un estado bastante particular, además de los dolores musculares en la zona baja de la espalda, a la altura del plexo solar y el mareo propio del estado. Afortunadamente, ha pasado el pico, luego de una jornada de intenso malestar, ayuno y litros y litros de agua.

En este proceso, ni siquiera me ha sido posible realizar mi Sadhana mañanero (Yoga + meditación, mi desayuno espiritual y combustible integral del Ser y Hacer). También una invitación a revisar hábitos, costumbres, rutinas, y ver qué pasa cuando la energía se libera de ellas y como se encausa naturalmente.

Esta situación se vuelve un poco desafiante cuando uno es dueño de su propio tiempo, su propio jefe, donde el bienestar del vehículo físico es clave para poder desplegar todo aquello que sirve el propósito de generar recursos económicos. Hoy domingo es el día de cocina de Alimentos Sagrados del Jaguar, con la elaboración previa de los medallones de lentejas que son entregados los Lunes por las mañanas. Podría haber hecho un esfuerzo importante para hacerlo igual, pero si hay algo que ha dejado de resonar últimamente es justamente eso, el esfuerzo. Tiene que fluir, si estoy esforzándome demasiado, es porque por ahí no va. No necesariamente de manera definitiva, pero en ese instante indica que quizás es mejor probar otra cosa. No digo que haya que evitar dar un plus a veces, de hecho la disciplina, la perseverancia y la voluntad son claves para la realización de un propósito. De hecho son un buen entrenamiento para la mente en cuanto a trascender la inercia y salir del área de confort. Como todo, tiene su punto de equilibrio.

Entregado entonces, a recuperarme. Estando así, no podría entregar mi mejor versión, y esa energía también se sentiría en los alimentos. Entonces, ¿qué sentido tiene? Sé que será todo provisto para poder cubrir necesidades, que todo estará presente. El cuerpo está diciendo “no puedo más” y hay que escucharlo también.

Claro está, que mientras tanto, voy identificando cosas que pueden influenciar, en otros planos: Cosas que me están haciendo ruido internamente respecto a relaciones, cosas no dichas, enojos por la burla cósmica que recientemente vengo viviendo (ingresa un recurso, el cual pensaba destinar a herramientas para potenciar emprendimientos y de repente, se rompe la cámara de fotos, la maquina deja de bootear, y se rompe-de nuevo- el congelador de la heladera…), en fin, de todo un poco que también influye, y que después de todo, soy un simple ser un humano. Un dios habita en mí, ¡claro que sí! Y en vos, pero no dejamos de Ser Humanos, viviendo esta experiencia en la tierra con todos sus matices propios de la dualidad y la impermanencia.

¿Y qué pasa en la huerta?

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Berenjena para semilla

Como ya mencione, la huerta también va mostrando las señales de esta nueva etapa en nuestro transito alrededor del sol. Plantas que mueren, plantas que nacen también, y la enseñanza clara sobre el morir, el renacer, volver a morir y una vez más, con cada paso estacional (en especial las plantas anuales, como los zapallos y la familia).

Época de siembras de todo tipo también. Por lo general la pregunta es, ¿y qué siembras en otoño-invierno? Bueno, este también es un asunto interesante para desarrollar, que en un futuro le daré lugar en una publicación sobre planificación. Si nosotros queremos tener algo en pleno invierno, tenemos que empezar a sembrar ahora. Crucíferas/brasicaceas (principalmente coles y rúcula), quenopodiáceas (remolacha, acelga, espinaca) y umbelíferas (apio, zanahoria) son de la partida en esta época del año, así también como lechugas (variedades resistentes al frio) que deberíamos estar sembrando escalonadamente cada pocos días, ya que al madurar con días mas fríos lo harán más lentamente y por lo tanto podremos tener lechuga frecuentemente.

bancal antes y dsps

Bancal “atahualpa” a inicios de temporada y ahora

El desafío está en poder encontrar el lugar donde trasplantarlas una vez estén listos los almácigos, en vistas de que algunos cultivos si están aptos para ser levantados (zapallito de tronco por ejemplo, zuchinis, etc.) y donde otros aun no, pero empieza a mermar su producción y está en nosotros el poder de decidir si los aguantamos ocupando espacio o si los retiramos, agradecemos lo que nos han dado y pasamos a nuevos cultivos.
Aquí de vuelta entra en juego la buena planificación, que a mi entender es sin duda el aspecto clave de la producción orgánica a escala hogareña (o cualquier escala en realidad), y que permite que podamos hacer las rotaciones apropiadas, las asociaciones más aptas y que contemos también con el espacio para uno u otro cultivo llegado el momento. Si en 5 años uno puede afinar su planificación lo suficiente para alcanzar este ideal, podría considerarse un gran horticultor.

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Rucula de siembra escalonada + Coles invernales

En Ananda, se disfruta la rúcula sembrada en estos tiempos, los trasplantes recientes de coliflor, repollo blanco y repollo colorado, y también la siembra de espinaca, y zanahoria (con rabanitos de crecimiento rápido marcando la línea, y si falla la zanahoria, al menos tenemos rabanitos). Sobre la zanahoria: ¡¡cultivo esquivo si lo hay, al menos en este sitio!! Probé varias formas de hacerlo, y con muy bajo éxito, no ha sido posible obtener buenas zanahorias en ninguna de las maneras, quizás la semilla, otro tanto los caracoles…y sobre todo, la sensibilidad a la falta de agua en los primeros 40 días…se seca el suelo y fin de la historia…Hasta ahora, el único cultivo que no ha dado buenos resultados. El resto, crece todo muy bien y abundantemente. (Ya hare una entrada respecto a los rendimientos y superficies cultivadas, con método biointensivo, en este lugar…un dato para ilusionar: 4 plantas de zapallito, en algo más de 1mt2: 35kgs!!!)

¿Y en el resto de las tareas?

Se empieza a avizorar un merecido descanso y una temporada otoñal-invernal sin tanta dedicación a la siembra y manejo de la huerta, y enfocando en otras áreas.

El ritual era: Salir a regar la planta, relevar tareas según grado de prioridad, volcarlas en la pizarra, y arrancar el día. Ahora, luego del riego, no hay muchas tareas en la huerta (al menos en este momento) y se libera la energía para que tome otras formas. La naturaleza es bien sabia y nos da estos procesos para atender cada cosa en su justo momento.

Otoño es un buen momento para retomar las labores de construcción natural: Finalizar revoques en la pared sur, avanzar con los cimientos del mangrullo-taller y levantar las paredes. El clima acompaña, ya que no hace tanto calor y el sol pega más suave, con lo cual los revoques no sufren tanto y no es necesario protegerlos con plásticos o arpillera humedecida para evitar secado muy rápido y excesivo crackelado de la superficie.

A su vez, van tomando forma los otros proyectos: Los experimentos con la producción de micro-hortalizas, la construcción de mobiliario para la huerta con pallets y madera reciclada, y la elaboración de dulces y conservas.

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Estos últimos proyectos son los que más fuerza están tomando.

En el caso de la “carpintería sustentable” Experimentando ahora con la construcción de composteras de tamaño hogar urbano y probando un barniz natural para mejorar la resistencia a la humedad.

En la cocina, haciendo dulces y conservas de lo que está siendo cosechado ahora, habiendo parado la venta de los excedentes y transformándolos en productos con valor agregado, lo cual intuyo, puede ser un buen complemento y una buena dinámica de aprovechamiento de los tiempos de cosecha y la abundancia estacional. Una parte será para el invierno, otra para vender.

La experiencia con las micro hortalizas esta interesante, pero hay algunos puntos que no me resuenan tanto (excesiva cantidad de semilla, sumado a que prácticamente toda la semilla que se consigue en cantidad es extranjera –con su consecuente altísima huella ecológica- y el uso de materiales derivados del petróleo para su producción y packaging (envases, bandejas, etc.)
Bueno…eso es un poco de todo lo que anda pasando por Ananda Aiken. Con matices de experiencias personales, con procesos de sanación y comprensión, con aprendizajes y trabajos realizados  y con otro tanto de la huerta en si misma…

Todo esto definitivamente hace a  “La Vida Viva”

Gracias por acompañar!!

Juan
Y de yapa…un regalito:

“Respira junto a la primavera, se la flor desplegándose. Respira junto al verano, con el milagro de la completitud. Respira junto al otoño, con el paso del tiempo, y respira junto a la tranquila quietud del Invierno…” Istvan Sky

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